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El ángel ciego
Detenido
en lenguas de azúcar
sobre mi boca,
alguna vez amargo sol
derramado
en la garganta.
Lo busco inútilmente.
Imposible apresar
el aleteo que emigra
su fugaz primavera.
No está. Simplemente
se ha ido
dejando tras de sí
un despojo de noches
en la encendida mordedura
de los días.
Ya no hay quien despliegue
el lienzo de plata
sobre mis hombros.
tomado de poemania 150
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